Irlanda e Israel no se dieron la mano antes ni después de su partido de la Liga de Naciones
Los jugadores de la República de Irlanda llevaron brazaletes negros y guardaron silencio durante el himno israelí, un gesto que la federación irlandesa vinculó a las víctimas del conflicto en Gaza.

Los jugadores de la selección de la República de Irlanda y los de Israel no se estrecharon la mano ni antes ni después de su partido de la Liga de Naciones de la UEFA, disputado el 27 de septiembre en el estadio Nagyerdei de Debrecen, Hungría, sede neutral por motivos de seguridad.
Al salir al campo, los jugadores irlandeses permanecieron de pie durante su propio himno pero inclinaron la cabeza mientras sonaba el himno israelí. Cuando terminó la ceremonia, ambos equipos omitieron la fila protocolaria de saludo previa al pitido inicial.
El encuentro llegaba precedido de una campaña de presión, “Stop The Game”, impulsada por el grupo Irish Sport for Palestine, que pedía a los jugadores retirarse del partido por la guerra en Gaza. Los futbolistas votaron el 26 de septiembre, en una reunión en su hotel de concentración en Debrecen, a favor de disputarlo por una “mayoría significativa”, según informó ese mismo día el director ejecutivo de la Asociación de Fútbol de Irlanda (FAI), David Courell.
Horas antes, el portero Gavin Bazunu había anunciado su baja voluntaria de la convocatoria, alegando que consideraba “incorrecto participar” tanto en este partido como en el de vuelta, previsto para el 4 de octubre en Backa Topola, Serbia.
Durante el encuentro, los jugadores irlandeses lucieron brazaletes negros. Courell explicó que se trataba de un gesto “en reconocimiento a todas las vidas perdidas en el conflicto (de Gaza)”. Tras marcar el tercer gol de la victoria irlandesa por 3-0, Jack Moylan se quitó el brazalete, lo besó y besó también el escudo de su equipo.
La tensión entre ambas federaciones había crecido días antes, cuando la Federación de Fútbol de Israel acusó al seleccionador irlandés, Heimir Hallgrimsson, de “ignorancia, hipocresía y estupidez” después de que el técnico afirmara: “No jugamos con el genocidio, jugamos contra el genocidio”. El 26 de septiembre, Hallgrimsson reconoció que había sido “una palabra equivocada” por su parte, mientras que el jefe de comunicación de la federación israelí, Shlomi Barzel, dijo que no se disculparía por la respuesta de su organismo, aunque “retiraba la palabra estupidez”.
La FAI confirmó que no se venderían entradas a aficionados irlandeses, aunque se pudo ver a un pequeño número dentro del estadio; los jugadores irlandeses fueron abucheados por el reducido grupo de seguidores israelíes presentes durante el calentamiento.
No es la primera vez que una selección irlandesa evita el saludo protocolario con un equipo israelí: en 2024 la selección femenina de baloncesto ya había optado por no estrechar la mano de sus rivales ni permanecer en la pista durante los himnos, aunque los equipos sí se saludaron al reencontrarse un año después.