Lula rechaza en la ONU las injerencias de EE. UU. a dos semanas de las elecciones en Brasil
Fue la décima intervención de Lula ante el organismo y la primera de un jefe de Estado en este debate general.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó ante la Asamblea General de la ONU las injerencias de Estados Unidos en América Latina, a dos semanas de las elecciones brasileñas, y afirmó que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
El discurso fue el 22 de septiembre en Nueva York, en la apertura del debate general de la 81.ª Asamblea General.
Lula pronunció esa frase justo después de enfatizar que “el pueblo venezolano merece poder definir su propio destino”. A continuación pidió “socios con una agenda positiva” y sostuvo que “las diferencias ideológicas no deberían impedir la integración entre los vecinos”.
“Desde que subí a este estrado por primera vez, en 2003, este es el momento más crítico para las Naciones Unidas. El sentimiento que me impulsa hoy es de indignación”, dijo Lula.
El mandatario reclamó un regreso al multilateralismo ante un Consejo de Seguridad que, según sus palabras, mantiene “al resto del mundo rehén”. Criticó además los ataques a la ONU y su falta de credibilidad y eficacia.
Más allá de América Latina, denunció lo que llamó el “genocidio practicado por el Gobierno de Netanyahu en Gaza”.
Ya en clave de campaña, Lula advirtió que “la democracia está nuevamente en jaque”, defendió el sistema electoral brasileño y señaló las “tentaciones hegemónicas”.
Las elecciones generales están previstas para el 4 de octubre y Lula busca la reelección. Los servicios secretos del país, la ABIN, elevaron a “nivel crítico” el riesgo de que Estados Unidos interfiera en los comicios.
Brasil llega a esa cita sometido a una guerra arancelaria de Estados Unidos y con la amenaza de que Washington imponga nuevas sanciones, que podrían influir en la campaña y los resultados.
Brasil inaugura la sesión anual desde 1955, por ser uno de los países más poblados y no alineados durante la Guerra Fría.
Lula no mencionó a Trump por su nombre en el discurso, según El País. Los dos mandatarios se habían cruzado un año antes en los pasillos de la ONU, un encuentro que les permitió conocerse en persona.
Aquel saludo ayudó a reencauzar una de las peores crisis en la relación bilateral, motivada por las presiones para que no se juzgara a Bolsonaro padre. El acercamiento se tradujo en dos reuniones oficiales, la última en mayo en la Casa Blanca, pero no impidió que Estados Unidos anunciara una segunda tanda de aranceles contra Brasil.