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El papa León XIV, en la misa de París: los jóvenes “son la Iglesia de hoy”

“No guarden esta fe en Jesucristo sólo para ustedes”, pidió el papa, y añadió que a los fieles les corresponde llevar la esperanza “allí donde reinan el desánimo y la sequía espiritual”.

El papa León XIV, sentado y sonriente, con una hoja en las manos durante una audiencia con los medios de comunicación en mayo de 2025 (imagen de archivo)
Foto: Edgar Beltrán , The Pillar / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

El papa León XIV dijo a los jóvenes que “son la Iglesia de hoy” en la misa que celebró el 26 de septiembre en la plaza de la Concordia de París, ante cientos de miles de fieles.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede cifró en 800.000 los fieles presentes en su boletín en italiano. La versión en español del mismo boletín habla de 700.000; ninguno de los dos explica cómo se obtuvo la cifra.

León XIV llegó a la Concordia en un automóvil descapotable desde la plaza Charles-de-Gaulle.

El pasaje sobre los jóvenes figura casi al final de la homilía, escrita en francés. “¡Qué hermoso es ver su entusiasmo, su dinamismo, su compromiso y la alegría que llevan a las comunidades cristianas!”, afirmó el pontífice, según la traducción oficial al español.

En el mismo pasaje dio las gracias a las familias que, “a pesar de las múltiples dificultades que enfrentan a diario, perseveran valientemente en su misión”.

Vigilia en Saint-Denis

El 25 de septiembre, en una vigilia de oración con jóvenes en el Stade de France de Saint-Denis, León XIV respondió a un joven que habló de la ansiedad y la incertidumbre. Son, dijo, “sentimientos muy difundidos”.

A esos sentimientos, añadió, se suman otros que “pesan sobre su generación”, como “el cansancio provocado por las pantallas y la ansiedad ante el cambio climático o la situación económica e internacional”.

Para concluir, el papa retomó una oración de san Juan Pablo II en la Jornada Mundial de la Juventud de París, en 1997.

El agua viva

La homilía giró en torno al agua viva, “esa agua que sacia la sed y hace florecer la vida”.

“¿Nos conformamos con los bienes materiales, con las satisfacciones inmediatas, con esos pequeños ídolos tan numerosos que prometen la luna y las estrellas, pero dejan vacío nuestro corazón?”, preguntó el papa.

Jesucristo, dijo, es el Buen Pastor que conoce a cada uno por su nombre, y “para Él, ninguno de nosotros es un número en una identificación, ni un número de serie”.

Rumbo a Lourdes

Tras la misa, León XIV voló del aeropuerto de Orly a Lourdes en un A321 de Air France.

En la gruta de Massabielle bebió un vaso de agua del manantial y depositó una rosa de oro a los pies de la estatua de la Virgen.

Allí pidió para Francia, entre otras cosas, “el don de la concordia fraternal”, según la traducción de Vatican News.

El papa llegó a París el 25 de septiembre. El programa oficial incluye una misa en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes el 27 de septiembre de 2026 y la despedida de Francia en Metz el 28.