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Navi Pillay, la jurista que defendió a Mandela, gana el Nobel de la Paz 2026

Según el comité, Pillay, cuyo trabajo temprano incluyó la defensa de Nelson Mandela, influyó en que el tribunal para Ruanda estableciera que la violación puede ser crimen de lesa humanidad y genocidio.

Navi Pillay, entonces alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, habla ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra en agosto de 2011 (imagen de archivo)
Foto: United States Mission Geneva / Wikimedia Commons, CC BY 2.0

La jurista Navanethem “Navi” Pillay ganó el Premio Nobel de la Paz 2026, anunció el 9 de octubre el Comité Noruego del Nobel, que la distinguió por “sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”.

Según el comité, Pillay abrió el camino hacia un orden jurídico mundial más amplio con valentía e integridad excepcionales, y ha sido decisiva para que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio se persigan ante los tribunales.

Nació en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil indio durante el apartheid, y se hizo abogada. Su trabajo temprano incluyó la defensa de Nelson Mandela y de otras personas que se alzaron contra el régimen.

Fue jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica, del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y de la Corte Penal Internacional, y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Hasta hace poco presidió la comisión de investigación independiente de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado. El comunicado la presenta además como jueza de la Corte Internacional de Justicia en el caso en que Myanmar está acusado de genocidio.

El caso de Ruanda

El comité subraya lo ocurrido en el tribunal para Ruanda. Allí, la influencia de Pillay fue un factor significativo para que se estableciera que la violación y la violencia sexual pueden constituir un crimen de lesa humanidad y también genocidio.

En ese mismo caso fue decisiva, añade el texto, en otro avance jurídico: por primera vez, un acusado enfrentó cargos de incitación al genocidio únicamente por difundir propaganda.

Un sistema bajo presión

El comité presenta el premio como un recordatorio. Sostiene que el sistema de derecho internacional soporta una enorme presión y que sus instituciones sufren ataques, en un giro hacia la política de poder. Cuando la fuerza se impone al derecho, advierte, se socavan la estabilidad, la confianza y la convivencia pacífica.

A los jueces los describe como quienes custodian “la delgada línea roja entre el orden y el caos”. Esos mismos jueces, señala el comunicado, están siendo sancionados y sus instituciones son atacadas. El texto no nombra a los responsables.

El propio comité señala que el orden internacional basado en normas nunca ha sido perfecto: las grandes potencias han eludido a menudo su responsabilidad, y los casos llevados ante la justicia internacional han tenido resultados distintos según quién fuera el autor y quién la víctima.

El primer Nobel de la Paz se concedió en 1901, 125 años antes que el de este año, y ya entonces el comité subrayó la importancia de resolver los conflictos mediante el derecho internacional. El premio de este año, afirma, nace directamente del testamento de Alfred Nobel.