Condenan a 10 años de prisión al excongresista David Rivera por actuar en secreto para el Gobierno venezolano
Su coacusada, Esther Nuhfer, ya había sido condenada a 60 meses de prisión federal por el mismo caso.

El excongresista estadounidense David Rivera fue condenado el 2 de octubre a 10 años de prisión por actuar en secreto como agente no registrado del Gobierno venezolano y lavar millones de dólares vinculados a esa labor, informó la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida.
La jueza federal Melissa Damian impuso la pena a Rivera, de 61 años, que un jurado había declarado culpable de conspirar para violar y de violar la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA). El jurado lo halló culpable también de conspirar para lavar dinero y de cuatro cargos por realizar transacciones con propiedad de origen delictivo.
Según los registros judiciales y las pruebas presentadas en el juicio, Rivera y la coacusada Esther Nuhfer obtuvieron un contrato de 50 millones de dólares con una filial de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) para promover en Estados Unidos los intereses del régimen venezolano.
Sin registrarse como agentes extranjeros, como exige la ley, cabildearon ante funcionarios estadounidenses, entre ellos el entonces senador Marco Rubio y el representante Pete Sessions.
También concertaron reuniones entre responsables políticos estadounidenses y altos cargos venezolanos, entre ellos el entonces presidente Nicolás Maduro y la entonces canciller Delcy Rodríguez. En mensajes de texto, Rivera y Nuhfer usaron lenguaje codificado para describir esas actividades.
Nuhfer, de 52 años, usó unos 455.000 dólares del contrato para comprar una vivienda en Key Colony Beach.
“La condena refuerza una regla simple: la influencia extranjera en Estados Unidos no puede operar en las sombras”, dijo el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones.
Quien actúe a petición, bajo la dirección o bajo el control de un gobierno extranjero y realice una actividad política cubierta por la ley debe cumplir las normas de divulgación, añadió Reding Quiñones. Eso puede incluir, precisó, organizar una reunión con responsables políticos, cabildear ante un funcionario o promover en redes sociales el mensaje de un gobierno extranjero.
En el caso de un excongresista del sur de Florida, la traición pesa de forma especial, afirmó el fiscal. Rivera representó a una comunidad formada por generaciones de familias que huyeron de la opresión comunista, añadió.
Brett D. Skiles, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Miami, dijo que la sentencia es un paso significativo para restaurar la confianza pública en la integridad de los procesos democráticos. El comunicado de la Fiscalía no recoge la respuesta de la defensa de Rivera.
El 1 de mayo, la Fiscalía informó de que un jurado federal de Miami había declarado culpables a Rivera y a Nuhfer. Entonces señaló que Rivera se enfrentaba a una pena máxima de 60 años de prisión y Nuhfer, a una de 30.