SALUD

La fiebre tras la vacuna de la COVID-19 se asocia con las bacterias del intestino, según un estudio en Science

El análisis siguió a 171 adultos sanos; los autores sugieren que estrategias dirigidas al microbioma podrían, en el futuro, modular el tono inmunitario.

Un sanitario con mascarilla y guantes carga una jeringa con vacuna desde un vial
Foto: U.S. Navy photo by Petty Officer 1st Class Nathan Carpenter / Wikimedia Commons, Public domain

Un estudio publicado el 8 de octubre de 2026 en la revista Science relaciona la fiebre tras la vacuna contra la COVID-19 con las bacterias del intestino: el riesgo de fiebre se correlacionó con una inflamación intestinal de bajo grado y con una mayor abundancia de bacterias flageladas de la familia Lachnospiraceae.

La fiebre es una reacción adversa frecuente de la vacunación y, según los autores, contribuye a la reticencia ante las vacunas y a una menor cobertura. El equipo quiso entender por qué el riesgo de tener fiebre varía de una persona a otra.

Para ello siguió en el tiempo a 171 adultos sanos que recibieron vacunas de ARNm contra el SARS-CoV-2. De cada participante analizó la microbiota de las heces, la temperatura oral y marcadores serológicos.

El riesgo de fiebre se correlacionó con tres rasgos: una inflamación intestinal de bajo grado, una mayor abundancia de esas bacterias flageladas y una mayor expresión de flagelina antes de la vacuna. El laboratorio de Ruth Ley, en el Instituto Max Planck de Biología de Tübingen, describe la flagelina bacteriana como un potente estimulante inmunitario.

Los autores comprobaron también el efecto de esos microbios fuera del cuerpo humano. Los microbiomas de donantes con mucha fiebre desencadenaron una inflamación más intensa en organoides intestinales humanos y provocaron, en ratones sin gérmenes, reacciones a la vacuna que dependían de la flagelina.

Además, las características de la flagelina del microbioma y las reacciones de los ratones podían modificarse con la dieta. En las personas, el riesgo de fiebre se asoció con la dieta que los participantes declararon seguir y con marcadores metabólicos.

Lo que el estudio no establece

El resumen del artículo habla de adultos sanos y de vacunas de ARNm contra el SARS-CoV-2, y mide la fiebre; no menciona otras vacunas. En personas describe una correlación y una asociación; los experimentos con organoides y ratones figuran como pruebas adicionales.

Las conclusiones están formuladas en condicional: los resultados sugieren que estrategias dirigidas al microbioma podrían modular el tono inmunitario y mejorar los efectos secundarios de las vacunas. Es un horizonte futuro; el texto no incluye recomendaciones para quienes vayan a vacunarse.

La nota del laboratorio de Ruth Ley añade que el estudio muestra que el microbioma intestinal ayuda a determinar la intensidad de la fiebre tras vacunarse, y que los participantes con más fiebre tenían una expresión elevada de flagelina incluso antes de la vacunación. Según la nota, los hallazgos revelan un papel del microbioma intestinal no reconocido hasta ahora en la inflamación sistémica.