OpenAI crea un grupo de nueve matemáticos para revisar sus problemas resueltos
La empresa fundó un comité independiente con sede en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton después de que uno de sus modelos internos resolviera más de 100 problemas matemáticos abiertos en menos de un mes, un anuncio que 25 medallistas Fields habían cuestionado semanas antes.

OpenAI anunció el 23 de septiembre la creación de un grupo asesor independiente de nueve matemáticos, con sede en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, para revisar cómo comunica y verifica los resultados que dice haber obtenido en matemáticas con inteligencia artificial.
El comité, llamado “Advisory Group on Mathematics and Artificial Intelligence” —grupo asesor sobre matemáticas e inteligencia artificial, según su nombre en inglés—, está integrado por François Charles, Camillo De Lellis, Timothy Gowers, Martin Hairer, Nikhil Srivastava, Ulrike Tillmann, Ravi Vakil, Edward Witten y Melanie Matchett Wood, vinculados a instituciones como Princeton, Cambridge, Oxford, Stanford y Harvard.
La empresa había anunciado que un modelo interno, entrenado desde el 28 de agosto, resolvió más de 100 problemas matemáticos abiertos en menos de un mes, entre ellos la construcción de un grupo no sófico, una cuestión sin respuesta desde 1999.
OpenAI presentó además una solución formal a una parte del problema de las ecuaciones de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio del Clay Mathematics Institute. La solución abordó las formulaciones que permiten fuerzas externas aplicadas, no las versiones que investigan si las ecuaciones generan singularidades sin intervención externa.
La compañía declaró que no reclamará el millón de dólares que ofrece el Clay Mathematics Institute por ese problema, y admitió que aún existe incertidumbre sobre la validez de su solución.
El anuncio llegó después de que 25 medallistas Fields firmaran una carta que acusó a las empresas de inteligencia artificial de usar los problemas matemáticos abiertos como vidriera competitiva y de dañar el trabajo intelectual genuino de la disciplina.
OpenAI precisó que el nuevo grupo no será responsable de asesorar sobre el ritmo de su progreso interno en matemáticas; sus recomendaciones, además, no son vinculantes para la empresa.
El comité podrá dar consejos que la compañía no pidió, criticar públicamente su impacto en la disciplina y decidir su propia composición, sin recibir pago por esa tarea, según OpenAI.
La polémica también alcanzó a otros casos recientes de matemáticas asistidas por IA. Tristan Buckmaster, de NYU, y Levent Alpöge, de Anthropic, habían publicado en septiembre avances preliminares propios sobre Navier-Stokes usando los modelos Codex y Claude.
Buckmaster denunció que OpenAI accedió a información de su investigación antes de que fuera pública y usó su ventaja de cómputo, según reportó Infobae a partir de declaraciones del propio investigador.
Los matemáticos consultados por medios especializados cuestionan si resolver formalmente el enunciado de un problema equivale a responder la pregunta científica que ese problema plantea originalmente.
Según Xataka, la controversia surge porque la cuestión física y matemática de fondo que plantea el problema de Navier-Stokes permanece sin resolver, más allá de la demostración formal presentada por OpenAI.