El observatorio Swift de la NASA termina su misión científica y se espera que reingrese en semanas
Su archivo público alimentará nuevos descubrimientos durante décadas, según Shawn Domagal-Goldman, director de Astrofísica de la NASA.

El observatorio espacial Swift de la NASA terminó su misión científica porque orbita a menos de 275 kilómetros de altura, donde el rozamiento con la atmósfera impide a sus telescopios apuntar de forma estable a sus objetivos, informó la agencia el 23 de octubre.
Swift hizo su última observación el 20 de octubre y se espera que reingrese en la atmósfera terrestre en las próximas semanas.
En su trayectoria observó más de 2.000 estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del cosmos. También estudió más de 1.400 supernovas, vio estrellas destrozadas por agujeros negros y realizó un sondeo de rayos X de todo el cielo. Sus datos contribuyeron a unos 7.000 artículos científicos publicados.
El satélite se concibió para una misión principal de dos años, y Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica en la sede de la NASA en Washington, señaló que resultó productivo durante más de 10 veces ese plazo.
Un satélite hecho para la rapidez
S. Bradley Cenko, investigador principal de la misión en el Centro de Vuelo Espacial Goddard, en Greenbelt (Maryland), explicó que Swift nació para detectar y localizar estallidos de rayos gamma, avisar de su posición a otros observatorios y girar sus telescopios hacia ellos antes de que el resplandor se apagara. Eso le llevaba, normalmente, cerca de un minuto.
La misión despegó el 20 de noviembre de 2004. En 2018 la NASA la rebautizó en honor de Neil Gehrels, su primer investigador principal, tras su muerte.
Hasta Swift era imposible localizar los estallidos cortos, que alcanzan su máximo brillo en menos de dos segundos, con la rapidez y la precisión necesarias para observar su resplandor. En mayo de 2005 lo consiguió con el estallido GRB 050509B, que duró solo 0,03 segundos. Detectó 11 fotones de rayos X, y esas observaciones respaldaron modelos teóricos según los cuales estos estallidos proceden probablemente de la fusión de dos estrellas de neutrones.
Otro factor de su éxito fue su sistema flexible de planificación, que permitía pedir observaciones desde tierra en pocos minutos y programar hasta 75 objetivos independientes al día.
El archivo que deja Swift reúne casi 22 años de mediciones de brillo y más de 1,5 millones de imágenes de su telescopio ultravioleta y óptico. Ocupa unos 12 terabytes, el equivalente de unas 600 películas en alta definición, y está abierto al público. Domagal-Goldman lo calificó de “extraordinario” y dijo que alimentará nuevos descubrimientos durante décadas.
La agencia indicó que seguirá dando prioridad a buscar nuevas opciones para reaccionar con rapidez a los eventos cósmicos y que, mientras tanto, recurrirá a las misiones actuales para cubrir ese hueco.


