El Nobel de Física premia a Francis Halzen por IceCube, un kilómetro cúbico de hielo que atrapa neutrinos
La Academia sueca destaca su visión científica y su liderazgo en IceCube, el observatorio del Polo Sur que quedó terminado en 2011.

Francis Halzen, de la Universidad de Wisconsin–Madison, ganó el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones a IceCube, un kilómetro cúbico de hielo del Polo Sur equipado con sensores de luz que atrapa neutrinos cósmicos, anunció la Real Academia Sueca de Ciencias.
El físico, nacido en 1944 en Tienen, en Bélgica, recibe el galardón “por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico”. El premio, anunciado el 6 de octubre de 2026, está dotado con 12 millones de coronas suecas.
“Su tenacidad y su visión científica han allanado el camino para un nuevo tipo de astronomía”, señaló en el comunicado Mark Pearce, presidente del Comité Nobel de Física.
Los neutrinos carecen de carga eléctrica, tienen una masa casi nula y atraviesan la Tierra y el cuerpo humano sin que nadie lo note. Solo muy rara vez uno choca con el núcleo de un átomo, y cuando ocurre en un hielo transparente el choque produce un destello de luz que los sensores pueden seguir.
Por qué el Polo Sur
Según el texto divulgativo que acompaña al premio, Halzen y su colega John G. Learned presentaron en 1988, en una conferencia en Polonia, el concepto de un observatorio de neutrinos en el hielo polar. A suficiente profundidad la oscuridad es constante, no hay seres vivos que interfieran y la zona es geológicamente estable, sin terremotos.
La contrapartida es el frío: el trabajo práctico solo puede hacerse en el breve verano antártico, entre noviembre y febrero.
Los primeros intentos de bajar sensores al glaciar, en 1992, fueron decepcionantes porque la parte superior del hielo estaba llena de burbujas que dispersaban la luz. Por debajo de los 1.400 metros, en cambio, el hielo resultó extraordinariamente puro y transparente, y los destellos podían recorrer 300 metros antes de ser absorbidos.
IceCube alcanzó su tamaño completo en 2011, con 5.160 sensores de luz repartidos en 86 cables. Los sensores están a profundidades de entre 1.450 y 2.450 metros. En 2013 el equipo presentó las primeras pruebas de que había encontrado neutrinos cósmicos y, un par de años después, había reunido datos suficientes para estar seguro del descubrimiento.
A diferencia de los protones de los rayos cósmicos, cuya trayectoria curvan los campos magnéticos, los neutrinos no se ven afectados por ellos, de modo que seguir el camino de los más energéticos permitiría deducir dónde se aceleran esos protones.
Determinar fuentes individuales es uno de los objetivos importantes. IceCube ha encontrado algunas posibles, entre ellas la galaxia activa NGC 1068, también llamada M77. De su dirección parecen proceder 79 neutrinos, pero esa evidencia no es lo bastante sólida para identificarla de forma definitiva como fuente.