CIENCIA Y TECNOLOGÍA

El Nobel de Química premia a Kagan y Soai por reacciones que favorecen una sola imagen especular

Kagan dio el primer paso decisivo en 1986 y Soai logró en 2003 lo que, aparte de la propia vida, nadie había conseguido, según la Academia.

Retrato en sepia de Louis Pasteur sentado en un sillón de su despacho, junto a una chimenea, fotografiado hacia 1892
Foto: Dornac & Cie, 10, Rue Adam Mickiewicz, Paris / Wikimedia Commons, Public domain

Henri B. Kagan, de Francia, y Kenso Soai, de Japón, ganaron el Premio Nobel de Química 2026 por sus trabajos sobre reacciones que favorecen una sola de las dos imágenes especulares de una molécula, anunció la Real Academia Sueca de Ciencias.

El premio, anunciado el 7 de octubre de 2026, reconoce “el descubrimiento de los efectos no lineales y de la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica”. El galardón, de 12 millones de coronas suecas, se reparte a partes iguales.

Algunas moléculas, como los aminoácidos, existen en dos variantes que son imagen especular una de otra, igual que las manos, pero los organismos vivos solo contienen una. Los químicos llaman homoquiral a esa química de la vida, y cómo surgió fue un misterio durante mucho tiempo, explica la Academia en su comunicado.

“Las reacciones químicas que han desarrollado son espectaculares”, dijo Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química.

Al desarrollar moléculas que interactúan con seres vivos, como los medicamentos, solo una de las dos imágenes especulares tiene el efecto buscado; en muchos fármacos, la otra puede causar efectos secundarios innecesarios y a veces dañinos.

Una larga cadena de ideas

Todo empezó a mediados del siglo XIX con Louis Pasteur, que observó con un microscopio que los cristales de ácido tartárico, importante para producir vino, existían en dos variantes, imagen especular una de otra.

Kagan dio el primer paso decisivo en 1986, cuando descubrió una forma de manipular reacciones químicas que permitía crear un exceso de una de las dos imágenes mayor de lo que se había creído posible. Según el texto divulgativo, su hallazgo ha sido revolucionario para quienes desarrollan reacciones para fabricar medicamentos, sabores, aromas y nuevos materiales.

Soai buscó una reacción en la que el catalizador se formara a sí mismo, un proceso llamado autocatálisis. En 1995 describió que partió de un exceso del 2% de una de las imágenes de una sustancia, el 5-pirimidil alcanol. Terminó con uno del 87%, sin llegar al 100% de pureza de la vida.

En 2003 presentó una reacción en la que solo se formó una de las dos imágenes posibles; salvo la propia vida, nadie lo había logrado. Arrancó con las dos, pero el azar hizo que se formara algo más de una, y ese pequeño exceso bastó para que acabara dominando la reacción: puede llegar a suponer el 99,99% del producto. Al repetirla, podía imponerse la otra imagen.

La reacción de Soai es artificial y distinta de la química de la vida, pero ha despertado un nuevo entusiasmo entre los químicos que quieren entender el origen de la vida. En todo el mundo, los investigadores intentan repetir su logro con el objetivo de producir aminoácidos y azúcares homoquirales.