Por qué el cielo es azul de día y el atardecer, rojo
En Marte pasa lo contrario: el cielo diurno es anaranjado y, al ponerse el Sol, el cielo que rodea al Sol se vuelve azul grisáceo.

El cielo se ve azul casi siempre porque la luz azul se dispersa más que los demás colores al encontrarse con los gases del aire, según Space Place, el espacio educativo de la NASA.
La luz del Sol parece blanca, pero está compuesta por todos los colores del arcoíris. Al llegar a la atmósfera terrestre, se dispersa en todas direcciones cuando encuentra los gases y las partículas del aire. La luz azul viaja en ondas más cortas y se esparce con más facilidad.
Por qué no es violeta
Una guía didáctica de Bereneice Sephton, del Council for Scientific and Industrial Research, identifica el efecto como dispersión de Rayleigh. Está traducida por Carlos Andrés Buitrago, de la Universidad Nacional de Colombia, y alojada en el sitio del Día de la Luz de la UNAM. Según la guía, el rojo tiene la longitud de onda más larga, el verde queda hacia la mitad y el azul, seguido del violeta, tiene la más corta.
La guía añade que la luz violeta es la más dispersada, pero que los ojos humanos no son muy sensibles a esa longitud de onda, y por eso vemos un cielo azul.
Qué pasa cerca del horizonte
Space Place explica que, cerca del horizonte, el cielo se vuelve de un azul pálido o blanco. La luz que llega desde esa parte baja del cielo ha atravesado más aire que la que llega desde arriba, y las moléculas dispersan la luz azul varias veces y en muchas direcciones. Además, la superficie terrestre ha reflejado y dispersado la luz, y al mezclarse otra vez los colores se ve más blanco y menos azul.
El rojo del atardecer
A medida que el Sol baja en el cielo, su luz atraviesa más partes de la atmósfera antes de llegar a los ojos. Se dispersa así más luz azul, y la roja y la amarilla pasan directamente. A veces el cielo de poniente parece brillar, y se ve rojo porque las diminutas partículas de polvo, la contaminación y los aerosoles también dispersan la luz azul y dejan pasar el rojo y el amarillo.
En Marte ocurre al revés, según las fotos de los rovers y aterrizadores de la NASA: durante el día el cielo marciano toma un color anaranjado o rojizo y, cuando el Sol se pone, el cielo que rodea al Sol adquiere un tono azul grisáceo. Todo depende de lo que haya en la atmósfera, según la página.
De dónde salen estos datos
La página de la NASA se actualizó por última vez el 29 de agosto de 2022. La guía, pensada para edades de 10 a 18 años, propone reproducir el efecto con unas gotas de leche en una botella de agua iluminada con LED de colores.


