CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Por qué tiembla tanto en México y Chile: placas y Cinturón de Fuego

El terremoto de Chile de 1960, con magnitud 9,5, se considera el mayor ocurrido hasta el momento, según el Instituto Geográfico Nacional de España.

Mapa del Servicio Geológico de Estados Unidos con los límites de las placas tectónicas y los terremotos de magnitud 8 o mayor desde 1900, concentrados alrededor del océano Pacífico
Foto: USGS / Wikimedia Commons, Public domain

Algunos de los sismos de México los causa el Cinturón de Fuego, o Anillo de Fuego del Pacífico, una zona del océano Pacífico muy propensa a la actividad sísmica y volcánica. Esa actividad es normal, explicó el sismólogo Raúl Valenzuela Wong, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, porque la ocurrencia de sismos está directamente relacionada con la evolución tectónica de la Tierra.

Ciencia UNAM, el portal de divulgación de esa universidad, compara la superficie terrestre con un rompecabezas de placas tectónicas que se mueven “unos cuantos centímetros al año”. En términos geológicos, el Cinturón de Fuego marca los bordes de la placa del Pacífico y de otras placas pequeñas, y en esa franja se registra una altísima actividad sísmica y volcánica.

En México, la placa de Cocos y la placa de Rivera se deslizan por debajo de la placa de América del Norte. Ese proceso se llama subducción y los volcanes del país están asociados a ese proceso.

Cómo se rompe una roca

El Servicio Sismológico Nacional de México explica que las placas viajan como “bloques de corcho en agua” sobre la astenósfera. En los límites entre placas, la fricción mantiene atoradas a las vecinas y produce grandes esfuerzos en los materiales. Cuando esos esfuerzos sobrepasan la resistencia de la roca, o se vence la fuerza de fricción, la ruptura es violenta y la energía acumulada se propaga en todas direcciones en forma de ondas.

En Chile, indica el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, la deformación se debe principalmente al ciclo sísmico, producido por la interacción entre la placa Nazca y la placa Sudamericana. Ese ciclo incluye el período previo al sismo, el desplazamiento durante el sismo y la relajación posterior.

El Instituto Geográfico Nacional de España distingue tres clases de bordes de placa: destructivos, donde las placas chocan; constructivos, donde se separan; y conservativos, donde se deslizan unas respecto a otras. Los terremotos también pueden originarse, con menos frecuencia, en el interior de las placas, como ocurre en el norte de España.

Entre los sismos de la historia, el del 22 de mayo de 1960 en Chile sería el mayor, con una ruptura de falla de alrededor de 1.000 kilómetros; así lo considera el instituto, que le asigna una magnitud de 9,5.

Lo que nadie puede anticipar

Según el Servicio Sismológico Nacional de México, no existe una técnica que permita predecir los sismos, ni siquiera en Estados Unidos y Japón. El Instituto Geográfico Nacional de España dice lo mismo: no hay ningún método capaz de predecir el tiempo, el lugar y la magnitud de un terremoto. Para el servicio mexicano, ante cualquier evento sísmico lo único que ayuda es la prevención.