Una voz que suena mayor de lo esperado se asocia con signos de envejecimiento biológico acelerado
Los investigadores advierten de que el “reloj del habla” todavía no es una prueba de diagnóstico de demencia y de que faltan estudios en otros idiomas y culturas.

Una voz que suena mayor de lo esperado para la edad real de la persona se asocia con signos de envejecimiento biológico acelerado y con peor rendimiento cognitivo, según un comunicado de Trinity College Dublín sobre un estudio con hispanohablantes.
El comunicado, del 30 de septiembre de 2026, describe un estudio publicado en la revista Science Advances con 2.928 participantes de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú: adultos sanos y personas con deterioro cognitivo leve, alzhéimer y distintas formas de demencia frontotemporal.
Los investigadores crearon un “reloj del habla” que estima la edad cronológica a partir de cientos de rasgos acústicos y lingüísticos, como las pausas, el tono, el vocabulario o el contenido emocional. La diferencia entre la edad real y la que predice el habla es la brecha de edad del habla.
La brecha se asoció con la edad cerebral medida con neuroimagen estructural y funcional y con el envejecimiento epigenético, que tres relojes independientes de metilación del ADN estiman a partir de cambios químicos del ADN relacionados con la edad. Un habla más acelerada se asoció con peor cognición global, función ejecutiva, capacidades funcionales y varias formas de memoria.
El reloj distinguió a las personas sanas de las que tenían demencia: los participantes sanos mostraron las brechas más pequeñas, y se observaron brechas progresivamente mayores en el alzhéimer y en las formas de demencia frontotemporal.
Entre las personas sanas y las que tienen alzhéimer u otras demencias, un habla que envejece más rápido se asoció con un exposoma social más adverso, que incluye factores de toda la vida como la educación, la situación económica o el acceso a la atención médica.
“Nuestra voz parece contener mucha más información sobre el envejecimiento de la que reconocíamos hasta ahora”, dijo Agustín Ibáñez, autor principal del estudio y profesor de salud cerebral en el Global Brain Health Institute y en Trinity College Dublín.
Muchas medidas del envejecimiento biológico requieren resonancias magnéticas, muestras de sangre, ensayos moleculares o evaluaciones clínicas especializadas, señala el comunicado. El habla, en cambio, puede grabarse a distancia, de forma repetida, sin procedimientos invasivos y a muy bajo costo.
Lo que aún no se sabe
El reloj del habla todavía no es una prueba de diagnóstico de demencia, subrayan los investigadores. El estudio fue sobre todo transversal, es decir, no puede establecer si un perfil de habla que suena mayor anticipa quién desarrollará deterioro cognitivo o demencia. Antes del uso clínico harán falta estudios longitudinales, validación en otros idiomas y culturas y pruebas con habla en situaciones más naturales.
Si se confirma longitudinalmente y en distintas poblaciones, dijo Ibáñez, el habla podría llegar a ser “una de las herramientas más escalables” para vigilar el envejecimiento sano y acelerado.