CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Un yacimiento de Barcelona revela lanzas de madera y una posible maza de los neandertales

El Abric Romaní, excavado desde 1983, ha dado 13 objetos de madera trabajados o usados por neandertales.

Réplica de una herramienta de madera del Abric Romaní, con un mango largo y una hoja puntiaguda, junto a una escala en milímetros
Foto: Thilo Parg / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Un yacimiento de Capellades, en Barcelona, conserva entre sus restos de madera, de entre 62.000 y 40.000 años de antigüedad, dos lanzas y una posible maza de los neandertales, según la Universitat Rovira i Virgili (URV).

El estudio, publicado en la revista Science Advances, lo lidera Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA y profesora asociada de la URV. Es el primer análisis conjunto de los 597 restos de madera de 16 niveles arqueológicos del Abric Romaní, recuperados en más de cuatro décadas de excavaciones.

La madera rara vez se conserva, mientras que las herramientas de piedra han dominado durante décadas lo que se sabe de la tecnología neandertal. En el Abric Romaní, el carbonato cálcico recubrió la madera y, al descomponerse esta, dejó su huella en un molde de toba carbonática.

La mayor parte son troncos, ramas, raíces y acumulaciones de leña, con el pino silvestre como principal combustible. Entre ellos, el equipo identificó 13 elementos manufacturados o utilizados por los neandertales: objetos domésticos, elementos constructivos, herramientas y armas.

Dos lanzas

Las dos lanzas aparecieron en el nivel R. Una mide 2,45 metros y su forma es compatible con una lanza de empuje, pensada para usarse a corta distancia; de la otra se conservan 1,99 metros y también tiene un extremo puntiagudo.

Una de las lanzas apareció en el mismo contexto arqueológico que restos de ciervo, otros elementos de madera y estructuras de combustión, pero eso no permite afirmar que se usara para cazar esos animales. Las dos piezas amplían el escaso registro de armas de madera conservadas del Paleolítico europeo, conocido sobre todo a partir de yacimientos como Schöningen y Lehringen, en Alemania.

Una posible maza

Un objeto que la URV describe como excepcional procede del nivel P. Fue fabricado en una sola pieza de madera, con un mango claramente diferenciado de unos 16 centímetros y un extremo ensanchado y puntiagudo que le da una forma parecida a una maza.

Su función sigue abierta a la interpretación: la forma es compatible con un instrumento de percusión y podría haberse usado en actividades de caza o tener otros usos. Los autores señalan que los paralelos etnográficos muestran que objetos de este tipo pueden tener también un significado simbólico o social, aunque esa función todavía es demasiado difícil de determinar.

Cuatro posibles recipientes

Cuatro piezas de corteza carbonizada y aplanada se han interpretado como posibles recipientes o bandejas. Su proximidad a los hogares sugiere que podrían estar relacionadas con actividades domésticas, aunque no es posible determinar su función con certeza.

“La madera nos permite recuperar una parte fundamental del mundo neandertal que habitualmente es invisible en el registro arqueológico”, afirmó Josep Vallverdú, investigador del IPHES-CERCA y profesor asociado de la URV. “Lo que vemos en el Abric Romaní es que este material formaba parte de muchas actividades de su día a día y que, por tanto, la tecnología neandertal iba mucho más allá de la piedra”.

Las excavaciones sistemáticas en el yacimiento comenzaron en 1983 y las lideró durante décadas Eudald Carbonell. Las dirigen ahora Saladié, Gema Chacón y Vallverdú.