El Sistema Solar exterior podría desestabilizarse unos 1.000 millones de años después de la muerte del Sol
Las simulaciones de un equipo de Caltech y la Universidad de Míchigan dependen de una hipótesis: que el Sol pierda masa en eyecciones independientes y de dirección aleatoria.

El Sistema Solar exterior, formado por Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, podría desestabilizarse unos 1.000 millones de años después de que el Sol se convierta en enana blanca, mucho antes de lo previsto, según un estudio publicado el 21 de septiembre de 2026 en The Astrophysical Journal Letters.
Konstantin Batygin, del Instituto de Tecnología de California (Caltech), Jim Fuller, también de Caltech, y Fred C. Adams, de la Universidad de Míchigan, apuntan como explicación más sencilla a la manera en que el Sol perderá masa al convertirse en enana blanca: no de forma suave, como suponían los cálculos anteriores, sino en eyecciones discretas.
Esos cálculos daban al Sistema Solar exterior una vida dinámica de un trillón de años (un 1 seguido de 18 ceros). Incluso contando la pérdida de masa del Sol y el paso de estrellas cercanas, se esperaba que la disposición de los planetas gigantes durara unos 100.000 millones de años.
Qué cambia en las cuentas
Con una pérdida gradual de masa, las órbitas de los planetas se expandirían unas 1,85 veces y el sistema seguiría estable. Las mediciones recientes del retroceso de las enanas blancas, en cambio, exigen una pérdida asimétrica, que el artículo atribuye a eyecciones discretas y de dirección independiente.
En el caso de referencia, el Sol recibiría unos 4.600 empujones de varios metros por segundo. Cada uno es minúsculo, pero sumados desordenan las órbitas.
El equipo realizó una cuadrícula de 672 simulaciones. En el caso de referencia con eyecciones en todas las fases, cerca del 40% terminó en disrupción o dispersión violenta antes de que se formara la enana blanca, es decir, 19 de 48 sistemas. Según el resumen del artículo, alrededor del 90% de las realizaciones se autodestruyó en menos de 3.000 millones de años.
En algunas, Saturno sale expulsado en pocos millones de años. En otras, Urano y Neptuno intercambian su orden.
Los límites del modelo
El propio artículo señala que el modelo de eyecciones episódicas está mejor calibrado para la fase asintótica de las gigantes (AGB), y que extenderlo a toda la etapa de gigante roja es una suposición; por eso simuló dos variantes.
Con la masa de eyección de referencia, el 96% de los sistemas resulta inestable si las eyecciones ocurren en todas las fases, y el 83% si solo ocurren en la AGB. Esas cifras salen de integrar cada sistema otros 3.000 millones de años sin perturbaciones externas.
La simulación incluye solo a los cuatro planetas gigantes y da por hecho que las eyecciones son independientes y de dirección aleatoria, la suposición central del marco de eyecciones episódicas que Fuller propuso en 2026.
Bajo esa misma interpretación, añaden, el razonamiento se extendería a los sistemas planetarios en torno a toda estrella destinada a convertirse en enana blanca, es decir, a casi todas.
El artículo es de acceso abierto, con licencia Creative Commons de atribución 4.0; una versión previa se había depositado en arXiv el 11 de septiembre.


