Lo que dice la evidencia más reciente sobre el ayuno intermitente
Una revisión de 22 ensayos clínicos con cerca de 2.000 adultos no halló una ventaja clara del ayuno frente a los consejos dietéticos habituales para perder peso.

El ayuno intermitente no logra una pérdida de peso mayor que los consejos dietéticos tradicionales en adultos con sobrepeso u obesidad, según una revisión Cochrane que analizó 22 ensayos clínicos aleatorizados con 1.995 adultos de América del Norte, Europa, China, Australia y América del Sur.
Los ensayos incluidos comparaban distintas formas de ayuno (el ayuno en días alternos, el ayuno periódico y la alimentación con horario restringido) frente a la dieta habitual o frente a no hacer ningún cambio, con un seguimiento de hasta doce meses.
“El ayuno intermitente simplemente no parece funcionar para los adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso”, escribió Luis Garegnani, del Centro Asociado Cochrane del Hospital Italiano de Buenos Aires, al presentar los resultados de la revisión.
Frente a no hacer ningún cambio, el ayuno sí mostró un beneficio pequeño: entre un 2% y un 5% menos de peso corporal medido entre seis y doce meses después. Pero comparado con las recomendaciones dietéticas habituales, la diferencia desapareció.
La certeza de la evidencia va de baja a moderada, según los propios autores. “Con la evidencia disponible actualmente, es difícil hacer una recomendación general”, señaló Eva Madrid, de la Unidad de Síntesis de Evidencia Cochrane Iberoamérica.
La forma de ayuno más estudiada por separado es la alimentación con horario restringido, que consiste en concentrar las comidas en una ventana de unas ocho horas al día. Según un análisis de un ensayo clínico de un año publicado por Harvard Health, “restringir únicamente la ventana horaria de las comidas no tiene un impacto sustancial en la pérdida de peso” en comparación con la restricción calórica estándar, explicó el médico Richard Joseph, de Brigham and Women’s Hospital, en Boston.
Ese mismo análisis describe la pérdida de masa muscular magra como un efecto adverso a vigilar, y recomienda que las personas con diabetes, con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, en el embarazo o la lactancia, o que deban tomar medicamentos con alimentos, hablen primero con su médico antes de probar el ayuno.
El patrón más conocido es el llamado 5:2, según describe el servicio de salud My Health London, parte del sistema público británico. En el 5:2 se come con normalidad cinco días a la semana y se reduce la ingesta los otros dos días. Otro patrón habitual es el 16:8. Consiste en no comer durante 16 horas seguidas y concentrar después las comidas en una ventana de ocho horas.
Los autores de la revisión Cochrane señalan además que la mayoría de los participantes de los ensayos analizados eran personas blancas de países de ingresos altos, por lo que los resultados podrían no aplicarse igual a otras poblaciones, y que los efectos a largo plazo del ayuno siguen sin estar claros.