Qué le hace al apetito el desayuno con más proteína, según los estudios
Otro ensayo distinto, sin embargo, encontró que esa misma elección no cambió cuánta pasta pidieron los participantes para comer horas más tarde.

Quienes desayunaron con más proteína sintieron menos hambre más tarde en el día que quienes tomaron un desayuno con menos proteína, según un estudio con 32 adultos sanos publicado en Journal of Dairy Science y reseñado por la Escuela de Medicina de Harvard.
En ese ensayo, un grupo tomó cereal con un vaso de leche normal, con 12,4 gramos de proteína, y otro tomó el mismo cereal con leche a la que se añadió proteína de suero o concentrado de leche, hasta llegar a 28 gramos. El grupo que tomó más proteína también tuvo el azúcar en la sangre más bajo después, de acuerdo con la reseña de Harvard.
Los investigadores explicaron que la proteína tarda más en digerirse que los carbohidratos, lo que ayudaría a frenar el apetito. Plantearon, además, que cuanta más proteína se consume, más podría durar ese efecto. Harvard aclaró que el ensayo usó leche y proteína de suero, pero que es posible que otras fuentes de proteína funcionen de forma parecida.
Otro ensayo, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, comparó dos desayunos en 15 hombres sanos. Uno tenía 58,1% de las calorías en forma de proteína; el otro, 19,3%. El desayuno con más proteína bajó más la ghrelina, la hormona que estimula el apetito, y retrasó el vaciado del estómago, según el estudio.
No todos los trabajos encuentran el mismo efecto a la hora de comer. Un ensayo de la Universidad de Newcastle, publicado en noviembre de 2025 en European Journal of Nutrition con 18 adultos, probó tres desayunos: uno con proteína vegetal, uno con proteína animal —ambos con 30 gramos de proteína— y uno bajo en proteína y alto en carbohidratos.
Los dos desayunos con más proteína provocaron una respuesta hormonal de saciedad más fuerte que el desayuno bajo en proteína, encontraron los investigadores. Pero cuando horas después se ofreció a los participantes pasta para comer libremente, la cantidad que comieron no cambió entre los tres desayunos.
Los propios autores del estudio de Newcastle señalaron que el grupo de adultos mayores incluido era pequeño y que el ensayo no tenía el tamaño necesario para comparar los efectos por edad, además de que faltaron algunas combinaciones de desayuno para separar mejor el efecto de la proteína del de otros nutrientes.
El NHS, el servicio de salud pública del Reino Unido, advierte que si el apetito es bajo puede ser más fácil comer tres comidas más pequeñas con tentempiés y bebidas con leche entre medias, y que comer muy poca proteína durante mucho tiempo puede llevar a debilidad muscular, fragilidad y una recuperación más lenta de enfermedades y lesiones.
Quien tenga problemas de apetito o le preocupe no obtener suficiente proteína de la comida debería hablar con su dietista, según el NHS, que puede dar un consejo ajustado a cada caso.