HEALTH

Qué le hace al apetito la proteína en el desayuno

Investigadores que compararon desayunos con mucha y poca proteína hallaron que la versión rica en proteína dejaba menos hambre durante horas, aunque no cambió cuánto comieron en el almuerzo.

Un plato de desayuno con cereales, alimentos proteicos, lácteos, verduras y fruta
Foto: U.S. Department of Agriculture / Wikimedia Commons, Public domain

Un estudio de investigadores de la Universidad de Newcastle, publicado en la revista European Journal of Nutrition, comparó tres desayunos en 18 adultos sanos. Dos eran altos en proteína: una bebida vegetal con 30 gramos de proteína y un desayuno de origen animal con la misma cantidad (huevo, salmón y tostada). El tercero era un desayuno bajo en proteína, de 10,3 gramos, con tostada y crema de chocolate.

Ambos desayunos altos en proteína aumentaron de forma significativa dos hormonas asociadas a la saciedad, GLP-1 y PYY, frente al desayuno bajo en proteína (p menor que 0,004, según el estudio).

El hambre, medida con una escala completada por los propios participantes, fue menor tras la bebida vegetal con proteína que tras el desayuno bajo en proteína (p = 0,001).

No hubo diferencia en cuánta hambre o saciedad sintieron los participantes entre la bebida vegetal y el desayuno equivalente de origen animal, según el estudio.

Pese a las diferencias en hormonas y en las escalas de hambre, el estudio no encontró diferencias significativas en cuánto comieron los participantes en un almuerzo posterior, en ninguno de los tres desayunos.

Los propios autores señalaron límites del estudio: de los 18 participantes, solo seis eran adultos mayores, de 65 años o más. Ese grupo reducido restó fuerza estadística a esa comparación. El diseño tampoco incluyó una opción vegetal sólida ni una de origen animal líquida, que habría permitido aislar si el formato, y no solo la fuente de proteína, influía en los resultados.

Una revisión sistemática y metaanálisis distinta, de diez ensayos aleatorizados en niños y adolescentes, publicada en la revista Nutrients, encontró que un desayuno rico en proteína se asoció con menor ingesta de energía en la siguiente comida (diferencia media de 111,2 kilocalorías menos), mayor sensación de saciedad y menor hambre que un desayuno normal o bajo en proteína.

Los autores de esa revisión concluyeron que un desayuno rico en proteína “podría ser una excelente estrategia para el manejo del peso”, pero añadieron que la mayoría de los estudios incluidos eran de baja calidad y que “los resultados deben interpretarse con cautela”.

La Guía Eatwell del sistema de salud británico (NHS) incluye los alimentos proteicos —huevo, pescado, lácteos, legumbres, frutos secos y carnes magras— como uno de los grupos principales de una dieta equilibrada, junto con opciones integrales y bajas en azúcar.

Ninguno de los dos estudios analizó cambios de peso a largo plazo, y el ensayo de Newcastle solo midió el efecto el mismo día de la comida. Quien tenga dudas sobre su alimentación o su peso debería consultarlo con un médico o un dietista registrado.